La batalla se había ganado en las mentes, hay luchadores inquietos, agresivos y temerarios, fuertes como el acero pero sin la serenidad de un luchador experimentado jamás tendrá ninguna opción. El que esta inquieto y agitado es absoluto perdedor aunque parezca impredecible aquel que solo observa descubre aquí la debilidad y hace de esto su estrategia para vencer. Cuando dos combatientes se enfrentan nadie puede darse cuenta quien es el mas fuerte pero hay una ciencia que permite conocer donde se halla la fuerza verdadera Y en un instante el combate termina y la vida de uno continua y el del otro en un parpadear se extingue.